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domingo, 18 de julio de 2010

Pep vs. Mou


Dos modelos de Liderazgo,
dos caminos hacia el éxito

La próxima temporada promete ser apasonante. Guardiola y Mourinho pondrán en juego y sobre el césped sus particulares modelos de hacer equipo y alcanzar la excelencia. Dos hombres unidos por un mismo nombre y separados por sus modelos de liderazgo. Dos escuelas, dos miradas, dos formas de entender el éxito. Uno sostenible en el tiempo, otro a toda costa. Uno, fiel a su filosofía: jugar bien y ganar; el otro, fiel a su objetivo: solo ganar.

Serán momentos apasionantes y aleccionadores para nuestras empresas. Será también una gran oportunidad para repensar los modelos de liderazgo que necesita hoy este nuevo milenio y sobre todo el estilo que queremos para las organizaciones a las que pertenecemos (empresa, familia, club).

En esta dualidad podremos ver reflejada nuestra filosofía de vida y de “juego” corporativo. Muchas empresas hoy en día, acuciadas por la necesidad de obtener rendimiento inmediato, apuestan por un modelo Mou de corto plazo.

Otras, las menos, hace años que vienen trabajando su cantera de empleados preparándolos en su visión Pep para los nuevos y difíciles desafíos globales que les exigirán habilidades que hasta ahora no habían sido necesarias, incluso, ni siquiera conocidas.

Dos modelos que nos invitan a rediseñar lo existente y crear un modelo eficiente para las organizaciones exitosas del futuro. Dos modelos que no deben separase, no deben se abrazados a ultranza uno en contra del otro, sino mirarlos en su totalidad, como las caras de una misma moneda; como el ying y el yang. Encontrando en este especial equilibrio la clave de todo directivo de éxito.

Solo combinando ambos modelos según las circunstancias y las personas del equipo es como este modelo integral podrá darnos soluciones a los miles de desafíos a los que se enfrentarán las organizaciones en la próxima década.

La clave estará en desarrollar una mirada generativa y vanguardista. Arriesgarse a romper los modelos preexistentes. Evadir los paradigmas que nos tienen anclados en una mirada única. Solo así abriremos este enorme abanico de posibilidades, solo así podremos descubrir las claves del liderazgo del siglo XXI.

lunes, 28 de junio de 2010

10 máximas para un liderazgo sostenible


La semana pasada dí una conferencia en Barcelona, organizada por Jornadas Directivas y titulada: “El liderazgo silencioso de Guardiola: como aplicar el modelo de Pep a la empresa”. Se realizó en el Auditorio Axxa, y asistieron aproximadamente cien personas a las que, desde aquí, agradezco su presencia.

Resalto en este artículo las claves o máximas expuestas en dicha conferencia y vinculadas, en esta oportunidad, al día a día de las empresas:

1. Alinear la misión personal: Los objetivos de una empresa solo pueden lograrse con un personal motivado. La verdadera motivación intrínseca solo surge cuando la dirección es capaz de hacer compatibles los objetivos de los individuos con los de la organización.

2- Excelencia en la comunicación: Aprender a comunicar es una de los desafíos claves para el éxito de una empresa. La comunicación rigurosa es la base de la coordinación de acciones exitosas que transforma a un puñado de seres humanos en un equipo único y sólido.

3. Inteligencia Emocional: La inteligencia emocional es dos veces más importante que las destrezas técnicas o el coeficiente intelectual para el desempeño de la alta gerencia, por ello es preciso entrenar a los directivos en esta capacidad de comprender y gestionar las emociones.
4. Práctica intensa: La única constante de nuestro tiempo es la aceleración del cambio. Por lo que es fundamental anticiparse a los cambios entrenando y mielinizando las nuevas habilidades. Generar un contexto propicio para que los nuevos desafíos sean observados como una oportunidad.

5. Motivación: Revertir patrones de conducta, modelos mentales, estructuras de pensamiento, creencias y supuestos limitantes, permite abrir nuevos canales de observación y de acción hacia el logro de resultados que parecerían imposibles. La ignición como motor de los grandes logros.

6. Pensamiento sistémico: Cuando cada uno de los integrantes de un equipo toma conciencia que sus acciones no están aisladas sino que son parte de un engranaje, el nivel de compromiso por el cumplimiento de su responsabilidad aumenta.

7. Trabajo por objetivos: El coaching es una disciplina rigurosa en cuanto a la relación que deben tener las personas con los resultados. Los resultados nos dan una pauta de sí hemos adquirido las competencias o todavía nos queda algo por aprender.

8. Aprendizaje generativo: Crear equipos de trabajo que “aprendan a aprender” es una de las competencias de un buen coach. Un equipo que aprende es un equipo que ve los eventos como una oportunidad, un desafío o una ocasión para desarrollar habilidades y competencias.

9. Responsabilidad integral: En todo entrenamiento de coaching los equipos y las personas aumentan su conciencia de responsabilidad, adquiriendo nuevas habilidades de respuesta (response–ability). La mayoría de los resultados no alcanzados se debe a la falta de habilidad de responder creativamente.

10. Visión de coach: Ver a los subordinados en su potencialidad no en su realidad. Como dijo Goethe: “Si tratas a alguien como es, seguirá siendo eso, si lo tratas como puede ser, será la persona que pueda y deba llegar a ser”.

Si deseas conocer más sobre estas diez claves, me puedes escribir a:
ad@alfredodiez.com


martes, 5 de enero de 2010

Gestión emocional: clave del rendimiento

En mi actividad como coach de directivos, desarrollo programas de formación que están diseñados con el objetivo de incrementar el dominio de los managers en las competencias emocionales básicas para un eficiente desempeño de sus equipos de trabajo.

Este entrenamiento se revela necesario ya que no podemos negar el hecho de que las emociones influyen en nuestra vida de relación, forma de trabajar y rendimiento. Sin embargo, son pocas las personas y empresas que las tienen en cuenta al establecer relaciones, crear equipos de trabajo, definir objetivos o plantearse proyectos.

Hasta hace poco las emociones eran consideradas por las empresas como un tema tabú. Se esperaba que las personas fueran a trabajar dejando sus problemas en casa.

Sin embargo la realidad es otra: las emociones, positivas y negativas, van de casa a la oficina y de la oficina a casa. Y si hasta ahora esto no se había tenido en cuenta era porque no existían herramientas para diagnosticar, evaluar y gestionar las emociones en el entorno laboral.

Actualmente se cuenta con herramientas de vanguardia para el análisis de las competencias emocionales, tanto para un análisis personal como para un proceso de 360º dentro de la empresa.

Es con el auxilio de estos test de diagnóstico que he diseñado diferentes procesos para entrenar y desarrollar las competencias emocionales del individuo que se verifican como fundamentales a la hora de maximizar su rendimiento empresarial.

Según Daniel Goleman una competencia emocional es una capacidad aprendida, basada en la inteligencia emocional, que tiene como resultado un rendimiento sobresaliente en el trabajo.

El Dr. Kenneth M. Nowack, psicólogo americano de gran prestigio internacional y miembro del Consorcio de Goleman ha definido 17 competencias emocionales en tres áreas básicas como es la autogestión emocional, la gestión de las relaciones y la comunicación. Esta estructura sigue la línea del Dr. Goleman y son las competencias con las que trabajo en mis seminarios y procesos de coaching.

Nowack también las denomina “factores de rendimiento” ya que un desarrollo en la eficacia de gestión de cualquiera de estas competencias mejora nuestro rendimiento personal y profesional de modo destacable.

Es así, lo que distingue a los mejores y más efectivos profesionales, no es ni sus conocimientos, experiencia o habilidades técnicas, sino la capacidad de fusionar estos aspectos con la comprensión y apreciación de las emociones humanas y la facultad de utilizar ese entendimiento para gestionar sus propios recursos emocionales y los de aquellos que le rodean.

Espero ver en el futuro más directivos acercándose al entrenamiento en competencias emocionales. Será la señal de que las cosas están cambiando…para mejor.